Perú en el espejo del Plan Ceibal de Uruguay, un artículo de Roberto Bustamante

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Por Roberto Bustamante

Primero quiero comenzar con lo que constituye mi sesgo. Yo estuve a cargo del área de evaluación, monitoreo e investigación de la antigua Dirección General de Tecnologías Educativas (DIGETE), desde 2012 hasta 2015. Varias de las cosas que hicimos y la información que producimos en dicha área están reseñadas en otro artículo. Una de las cosas que encontramos es que buena parte del llamado “programa” Una Laptop Por Niño en el Perú se ejecutaba sin mayor evidencia al costado (1). ¿Cuáles eran los objetivos del programa? ¿Cuáles eran las metas anuales? ¿Qué impactos se querían alcanzar?, todas ellas eran las preguntas que nos realizábamos en dicha área. Es por ello que impulsamos y realizamos varios estudios, cualitativos y cuantitativos, que acompañaran las acciones y proyectos de la DIGETE.

Así, leo con interés el intercambio entre los equipo del Banco Mundial (BM) y los del Plan Ceibal-Uruguay, surgido a partir del Informe de Desarrollo Mundial 2018, donde hay un énfasis en la educación (2). El informe señala que:

“… for every highly effective program — such as a dynamic computer- assisted learning program for secondary school students in Delhi that increased math and language scores more than the vast majority of other learning interventions tested in India or elsewhere— there are programs such as the One Laptop Per Child pro- grams in Peru and Uruguay, which evaluations suggested had no impact on student reading or math ability. Technologies ill-adapted to their settings often fail to reach the classroom or to be used if they reach it”. (Página 23).

El informe cita un estudio realizado por el BID en el Perú el año 2012, como otro realizado en Uruguay en 2014. En el Perú, el BID haría varios estudios más, en alianza con la DIGETE, donde los resultados ciertamente eran desalentadores.

Respuesta del Plan Ceibal. La reacción del Plan Ceibal de Uruguay no tardó en aparecer. En primer lugar, por lo simbólico de la aparición del informe del BM, justo cuando se cumplen los diez años de dicho programa de tecnologías educativas. En Uruguay, a diferencia del Perú, las tecnologías educativas públicas se gestionan por fuera del respectivo Ministerio de Educación, cuentan con autonomía y tienen una mirada de mediano y largo plazo. Han hecho además un gran seguimiento a sus números e impactos y han podido reorientar los esfuerzos hacia el desarrollo de su Plataforma Adaptativa Matemática (PAM), que cuenta con cerca de 100,000 actividades disponibles para sus alumnos. Justamente, casi a la par de la salida del informe del BM, el Plan Ceibal estaba publicando una evaluación externa donde demuestra un impacto positivo en los estudiantes.

Así, el comentario de Miguel Brechner fue bastante crítico con el informe del BM:

“Según Brechner, el Banco Mundial habló “despectivamente” del Plan Ceibal y cometió “errores” que tendrá que “subsanar”.
“Lo que el Banco Mundial uso para decir que Ceibal no sirve para nada fue un trabajo de 2009 que medía cuanto habían mejorado los estudiantes en Matemáticas por tener una computadora”, señaló.”. (Brechner: Banco Mundial cometió un “error” al criticar a Ceibal que tendrá que “subsanar”, El País de Uruguay).

Luego de la respuesta airada de Uruguay, el Banco Mundial tuvo que retroceder y afirmar que el informe tomó en cuenta estudios de las primeras fases del Plan Ceibal, pero que luego este evolucionó. En una carta enviada por Matilde Bordón, representante del BM en Uruguay, se reconoce que Ceibal “es uno de los ejemplos a nivel mundial de cómo un programa puede llevar la tecnología a las aulas y ser un vehículo para acercar los maestros y profesores a soluciones innovadoras, con el objetivo de influir sobre aprendizajes para potenciarlos” (ver carta).

El espejo peruano. No deja de llamar la atención que esto no haya motivado la reacción de la parte peruana. De hecho, es complicado, porque lo que hemos tenido en los últimos años ha sido más bien un retroceso con respecto a las políticas de las tecnologías educativas. No solamente se desmanteló el área de evaluación y monitoreo (en la nueva Dirección de Innovación Tecnológica en Educación), sino que varios de los procesos que estaban en curso fueron desarticulados.

Cito, entre varios, un convenio en marcha de cooperación con el Plan Ceibal, el plan de mejora de la plataforma PerúEduca, la cancelación (¿o pausa?) de dos proyectos de inversión pública con la factibilidad aprobada en el Ministerio de Economía y Finanzas (uno de televisión educativa, en la que ciertamente había que reenfocar el modelo de negocio, y otro de tecnologías educativas para 1200 escuelas rurales). Todo esto ocurrió justamente durante la gestión de Saavedra.

La misma transformación de la DIGETE en la DITE fue compleja y no sin polémica, porque esta perdió sobre todo memoria institucional (mucho personal que conocían sobre tecnología educativa fue trasladada a otras oficinas). Ciertamente, hubo una señal para el optimismo con la elaboración del Plan Estratégico de Tecnologías Digitales en la Educación Básica, que sin ser un plan perfecto (no establece metas ni indicadores de gestión), por lo menos es un bozquejo de política sobre las TIC en el aula (3). Se debería esperar que todo el trabajo de la DITE girara alrededor de este plan. Hay que señalar que se solicitó por varias vías una conversación abierta antes, durante y después de la elaboración del plan, para discutir sobre todo elementos referidos a su implementación. Lamentablemente, el tiempo no se dio y ahora el nuevo ministro de educación, Idel Vexler ha reemplazado a los responsables de la elaboración de dicho plan. Por el perfil del nuevo gestor, sin embargo, es de esperar que no se tenga una mirada cruzada sobre pedagogía y tecnología.

Así, los últimos años han sido de pocos avances que mostrar. Por el contrario, más ha sido el retroceso, con lo que se haría muy difícil poder responder con números y evidencia a lo que señala el informe del BM sobre el “programa” ULPN en el Perú.

Expectativas. Lo que cabría esperar es una discusión más amplia sobre las políticas de tecnologías educativas de aquí para adelante. Ya estamos cerrando el primer año de implementado el plan estratégico de tecnologías digitales (ojo con el matiz) y deberíamos poder tener ya resultados tangibles. La DITE debería a su vez mostrar los impactos de sus acciones e intervenciones. A la luz de las experiencias regionales, y para fines de este artículo del Plan Ceibal, un camino debería ser la proyección de PerúEduca, detenida primero y postergada en los últimos años. El Minedu debería seriamente pensar en la producción de contenidos para alimentar dicha plataforma y quizá por allí pueda pensarse la reactivación y reorientación del proyecto de televisión educativa. A su vez, existe una gran deuda con las escuelas rurales. Hay brechas que cerrar, y no son brechas digitales, sino brechas educativas altísimas.

La implementación de una política pública de TIC y educación es ante todo, y recojo una idea fuerza dicha durante el décimo aniversario del Plan Ceibal, un asunto de justicia social. ¿Tienen que acceder los niños y niñas de todas las escuelas nacionales, urbanas o rurales, a los mismos recursos que acceden hoy por hoy los niños y niñas de las escuelas privadas? Sin duda alguna. Y en esos recursos, el acceso a las TIC es fundamental. A su vez, en las políticas educativas sobre uso y aprovechamiento de las TIC hay elementos que son implícitos al desarrollo de competencias específicas, pero también hay elementos transversales a la educación en general (algo de eso bozquejé aquí).

Notas
(1) Propiamente dicho, no hubo nunca un “programa” ULPN. La compra del equipamiento se dio a través de la figura de la Ley de Presupuesto Nacional. No se elaboró un programa, con metas, números, indicadores, sino más bien se fue improvisando sobre la marcha. A pesar de ello, el Minedu recoge o recogía a través de la Encuesta Nacional de Educación (ENEDU) información relativa al uso de las laptops educativas.
(2) Actualmente el Director Senior de Educación del Banco Mundial es Jaime Saavedra, quien fuera ministro de Educación del Perú durante el período 2013–2017.
(3) Sobre el Plan, Lucía Acurio, quien fuera responsable de la DITE, explica más en esta entrevista con Julio César Mateus.

Publicado originalmente en https://medium.com/@elmorsa/per%C3%BA-en-el-espejo-del-plan-ceibal-de-uruguay-d5198f652b28

 
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