Educación pública de calidad para todos: cambios en tiempos de pandemia (II), artículo de Wilfredo Rimari

aprendo en casa peru

Por Wilfredo Rimari

Los pequeños cambios no resuelven las grandes crisis, las postergan, incrementando la desigualdad y embalsando el reclamo social. Lo justo es operar una transformación auténtica de la educación peruana y, con ella, de la educación privada, porque profundiza la segregación, el racismo y el apartheid educativo.

En días recientes, el representante de una asociación de colegios privados afirmó que solo el 20% de sus afiliados estaba en condiciones de pasar a la educación virtual cuando se declaró la cuarentena en el Perú. GRADE, en una investigación de pocos años atrás, reveló que la mayoría de escuelas privadas en Perú es de subsistencia, con menos de 200 estudiantes y con pensiones que apenas dan para sufragar los costos salariales y operativos. De hecho, muchas de estas escuelas ya quebraron y sus estudiantes hacen cola para pasar a la educación pública, porque sus padres ya no pueden financiar las pensiones a causa de la pérdida de sus trabajos.

El tiempo es propicio para poner los cimientos de una nueva y mejor sociedad reconciliada entre sí y con su medio natural, enfocada en el Desarrollo Sostenible. En esa ruta hay pequeños y grandes pasos que dar  en educación y que propongo a continuación:

1. Inclusión con equidad

Hace bien el gobierno de Vizcarra en dotar de mejores tecnologías a los educandos más pobres del Perú. Haría más bien si facilita la progresiva, ordenada y fácil incorporación de los niños y adolescentes que se han quedado sin educación privada y requieren, con urgencia, retornar al sector público. Tiene que hacerlo derrumbando trabas burocráticas y facilitando un rol proactivo desde las DRE/GRE y las UGEL, a fin de que se pongan al servicio de los traslados respectivos, ubicando a los desplazados en las nuevas aulas virtuales que los acogerán temporalmente o en aulas con pocos estudiantes.

Es un hecho que la escuela con asistencia presencial no tendrá continuidad este año, sobre todo en el ámbito urbano, porque atentaría contra la salud pública y la vida. No sin razón algunas madres han expresado que “prefiero que mis hijos pierdan el año escolar a que pierdan la vida o nos la hagan perder”. Esa es la dimensión del problema. Las soluciones también tienen que ser de gran magnitud.

Deben crearse nuevas aulas virtuales para los acogidos y conectarlos a la brevedad posible con medios alternativos de educación con apoyo de Internet, radio y televisión. Se puede hacer contratando, a tiempo completo o parcial, a los docentes que quedaron desempleados o a quienes tienen en lista de espera. También se puede poner en marcha programas de prácticas preprofesionales por Internet, con estudiantes de educación desde el 7mo ciclo de formación.

El objetivo es: incluir a los estudiantes que dejaron la escuela privada por falta de recursos. En esa misma línea, tienen que generarse respuestas, también desde las UGEL/DRE/GRE, para los niños y adolescentes desplazados físicamente en las tres primeras grandes movilizaciones hacia las regiones del Centro, Oriente y Sur. La pobreza, que expulsó a muchas de estas familias de sus lugares de origen, los vuelve a expulsar ahora de la gran ciudad. De seguro continuarán estas oleadas también en el interior del país. El Estado está obligado a facilitarles condiciones básicas de protección de su vida, su salud, su transporte y su educación. Los desplazados por el coronavirus en nuestro país merecen atención inmediata, suficiente y gratuita.

2. Respetar la diversidad dando autonomía

Este será un año en el que las clases presenciales no se restablecerán con normalidad en todo el país. El reto principal del gobierno en este aspecto es, luego de un diagnóstico lo más certero posible, tomar decisiones y emitir normas pertinentes y viables para asegurar una educación que facilite procesos de aprendizaje, enseñanza y realimentación pertinentes, desde los enfoques de derechos, equidad y bien común propuestos por el Currículo Nacional. Deben ser normas que, siendo de carácter nacional, dejen suficiente espacio para la autonomía local y regional que permitan implementar acciones de acuerdo a sus respectivos contextos. Perú es un país muy diverso, con grandes diferencias en cada región.

Los especialistas en educación de cada región conocen mejor que el gobierno los procesos y alternativas educativas que se deben implementar en sus ámbitos de acción, sea bajo las modalidades presencial, virtual, semipresencial, u otras. Además, hay valiosas y diversas experiencias, útiles para este contexto, que se han aplicado en distintas regiones, como por ejemplo la educación en alternancia, la EBA (en base de ciclos y que combinan las modalidades presencial y semipresencial, clases fines de semana), la tutoría en ámbitos rurales, etc.

Sin duda, surgirán innovadoras alternativas para dotar a los peruanos de una educación pertinente y desde un enfoque de desarrollo territorial real, aprovechando los recursos y potencialidades de la familia, la cultura y la ecología local y regional.

3. Acortar el desplazamiento de docentes y estudiantes

El transporte público y privado en base a petróleo, en todas sus modalidades, ha sido ralentizado abruptamente, lo que traído -como efecto secundario- un beneficio para la naturaleza, expresado en el retorno de los animales silvestres a los hábitat que les fueron expropiados por la raza humana, así como la limpieza de los mares y los ríos, incluido el Río Rímac que ahora es transparente y hermoso. El reto es conservar lo más posible esta ganancia para la ecología, la vida y la educación.

En educación se tienen que implementar acciones para evitar los largos desplazamientos, de docentes y estudiantes, en las ciudades, que contribuyen a generar el caos vehicular y la contaminación ambiental, así como la propagación de enfermedades. Miles de estudiantes de la periferia se desplazan a diario al centro de la ciudad para recibir una educación que consideran sus padres es de mejor calidad. Miles de educadores atraviesan la ciudad para llegar a sus centros laborales cada día. En los ámbitos rural y de frontera la problemática es, a veces, más dura por la lejanía y el aislamiento familiar que provocan. Esto tiene que cambiar.

Es ocasión para abrir un período excepcional de traslados de estudiantes y reasignaciones o permutas de docentes para ubicarlos en centros cercanos a sus viviendas fortaleciendo la calidad educativa. En las zonas alejadas es preciso construir viviendas decentes para docentes que tienen que vivir allí para trabajar. Se tiene que facilitar horarios flexibles y de tipo Escuelas en Alternancia (2 semanas de trabajo intensivo por 2 semanas de trabajo a distancia), con remuneraciones especiales significativas, que sean atractivas. Se podría dar nombramiento automático a docentes que por dos años se desempeñan en tales ámbitos de trabajo.

Otra estrategia para facilitar el desplazamiento de docentes y estudiantes con bajo impacto ambiental es promover, facilitar y generalizar el uso intensivo de bicicletas para el traslado a la escuela. La negligencia de gobiernos anteriores permitió que miles de bicicletas donadas por el gobierno chino para estudiantes de zonas alejadas se quemaran en una de las bodegas del Ministerio de Educación, ubicadas en la Av. Venezuela hace algunos años atrás. No puede volver a ocurrir que por negligencia o corrupción se impida la mejora de la educación.

El alcalde de Lima ha anunciado que se viene planeando el uso de bicicletas en la gran ciudad. Enhorabuena. Se tiene que hacer en todo el país, facilitando la producción nacional de bicicletas con insumos locales y dando oportunidad al trabajador local. Existen valiosas experiencias de producción de bicicletas ecológicas. Años atrás estudiantes universitarios peruanos presentaron en una feria de innovación tecnológica bicicletas desarmables elaboradas con madera. Esta es una oportunidad para dar ese gran salto en la innovación tecnológica y la producción Made in Perú.

Se debe impulsar el lanzamiento de nuevos emprendimientos como la producción de bicicletas eléctricas o alimentadas con energía solar. Hay Cetpro en el Perú que producen termas de agua con energía solar. Años atrás un Cetpro, ubicado en Huachipa, Lima, que educa técnicos para la minería de avanzada instaló un panel solar sobre un auto Volkswagen y lo hizo funcionar ¿Por qué no aprovechar nuestro talento y potencial para diversificar y mejorar la producción nacional al servicio del Perú?

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