Educación pública de calidad para todos: cambios en tiempos de pandemia, un artículo de Wilfredo Rimari

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Por Wilfredo Rimari Arias

El 18 de abril de 2020, el presidente Martín Vizcarra anunció que se comprarán 840 tablets con Internet móvil para estudiantes de las zonas rurales y de los quintiles 1 y 2 de pobreza ubicados en las zonas urbano marginales, y más 97 mil tablets para docentes. Enhorabuena. Hace siete años proponíamos que en lugar de dotar de libros se dote de tablets a los estudiantes como ya se venía haciendo en Corea del Sur. Si se hubiera hecho entonces, cuánto habríamos avanzado hasta hoy.

Mientras haya educación privada de élite no habrá equidad educativa

El presidente Vizcarra aspira, con la dotación de tablets, acortar la brecha digital que separa a los estudiantes más desfavorecidos de nuestro país. Es un buen gesto del presidente y su equipo de gobierno, pero insuficiente e ineficaz para cerrar la brecha de desigualdad en nuestro país. El apartheid educativo y la brecha entre pobres y ricos en el Perú y otros países no se cierra con más tecnología en las manos de los estudiantes. Implica cambios profundos en la cultura nacional y en las políticas educativas y sociales.

Mientras tengamos escuelas privadas de alta calidad a las que sólo pueden acceder el 2% de la población más rica del Perú (1), junto con escuelas del sector público y privado que funcionan con muy pocos presupuestos y que, en consecuencia, sólo pueden acceder a muy pocos recursos tecnológicos y capacitación permanente de sus profesores, será imposible cerrar las brechas de inequidad en educación y, por tanto, las brechas en la economía. ¿Por qué? Porque mientras el 2% recibe una educación con mejores condiciones, orientada a forjarlos como los líderes que manejarán el país desde la economía y la política, al resto solo se le concederá una educación para ocupar los puestos de empleados y subordinados de ese 2% privilegiado.

Por cierto, para que el sistema funcione y se eliminen los reclamos y exigencias de una Educación de Calidad para Todos, sin exclusiones, se necesitan excusas potentes y responsables directos. Nada mejor que culpar a los pobres de su pobreza creando las justificaciones necesarias e incuestionables para ello. Las becas y los COAR (Colegios de Alto Rendimiento Académico) son los mejores antídotos para ahogar los reclamos por la inequidad educativa, que más luego se traduce en más inequidad económica y social. El mensaje es: puedes triunfar si eres pobre, pues si te esfuerzas, estudias y eres talentoso puedes acceder a una beca o a un COAR en tu región y recibir una educación privilegiada parecida a la que recibe el 2% privilegiado y escapar de la pobreza. Si no lo haces es por tu propia responsabilidad, flojera y falta de esfuerzo. Entonces, hay una gran competencia por salir del montón a través de este ticket hacia la prosperidad que ofrece el gobierno, convirtiendo en una verdad incuestionable el hecho de que todos pueden acceder a una buena educación, y a una mejor calidad de vida, si son competentes y competitivos. La excusa perfecta para no operar las grandes transformaciones que se requieren con vistas a una educación pública de calidad para todos, y, más adelante una sociedad justa y sostenible.

En un próximo artículo en Edugestores estaré señalando algunos puntos para lograr una educación de calidad para todos.

1 Ver Los colegios privados más caros de Lima. En Revista “San Jerónimo” N° 169: 17s, de marzo de 2020.

Foto referencial: Sineace

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