El momento de relanzar PerúEduca, un artículo de Roberto Bustamante

Perueduca 2020

El día 11 de marzo, el Presidente de la República Martín Vizcarra anunció que los estudiantes de colegios nacionales y privados no irían al día siguiente a sus respectivas escuelas. Varios colegios privados ya habían comenzado clases, pero los nacionales todavía. Se quería evitar que se propague aún más el COVID-19 o Coronavirus. En ese momento se tenían solo 22 casos comprobados de peruanos infectados. Cuando escribo estas líneas, 23 de marzo, hay 395 peruanos infectados y 7 fallecidos.

Durante todo este tiempo, el Ministerio de Educación (Minedu) no ha brindado mayor información a los padres y madres, además de material vinculado a la higiene. Estamos llegando a fines de marzo y se habla del anuncio de una campaña llamada #AprendoEnCasa, convocando a distintos actores (sobre todo del sector privado) para que se sumen. No está mal la idea y ya se ha lanzado la iniciativa por redes.

La iniciativa no es mala. Me parece correcto que se haya tomado la idea de aprender en casa y a través de una plataforma en línea (aún cuando el propio Ministerio, por años, haya tenido una opinión ambivalente, cuando no negativa, alrededor del aprendizaje en línea).

Sin embargo, hay algunos puntos que debemos tomar en cuenta. En primer lugar, aunque parezca que el 31 de marzo es una buena fecha para iniciar, en otros países, como Argentina u Uruguay, incluso sin aislamiento social obligatorio, ya tenían en sus respectivos portales educativos materiales apuntando al aprendizaje en casa (2).

1. El estado actual de Perú Educa. ¿Qué es Perú Educa? ¿Es una plataforma de aprendizaje? ¿Es un espacio para la comunidad de docentes? ¿Solo docentes de las escuelas nacionales? ¿Qué cosa puede encontrar un padre o madre de familia allí? No se sabe. En los últimos diez años Perú Educa ha tenido múltiples personalidades y no define aún cuál es. Eso ha implicado cambios en sus respectivos equipos, en sus orientaciones.

En estos momentos apenas hay dos contenidos referidos al COVID-19 (uno para padres y un curso virtual). Que Perú Educa no haya podido tener una estrategia rápida de implementar desde el día 1 del aislamiento voluntaria es una señal de lo débil que se encuentra, más allá del volumen de miembros que conforman su comunidad.

En estos tiempos de aislamiento, ¿qué materiales leerán los niños y niñas? ¿No podrían estar en Perú Educa los libros del Plan Lector (bajo una modalidad streaming, tal cual se da en el portal del Plan Ceibal)?

¿Dónde está el enlace a Canal IPE, el canal infantil y juvenil del estado peruano? ¿Por qué no hay nada de Canal IPE, ni la programación ni nada en Perú Educa? (dicho esto mucho más allá de la crisis del Coronavirus).

Sin embargo, Perú Educa ya tiene un nombre ganado. Es una marca ganada, que ha sobrevivido a varias gestiones. Hay un potencial enorme en tener algo ya establecido.

2. El problema de la conectividad y el equipamiento. Hoy, según datos de la Encuesta Nacional a Docentes 2018, solo el 57% de docentes tiene una computadora e internet en su casa. Hay un 12% que no tiene ni computadora ni internet. De igual forma, según datos del ENEDU 2018, solo el 26% de IIEE primaria urbana tiene internet con ancho de banda (el porcentaje es de 6% para IIEE rurales), mientras que en las IIEE secundarias, el 51% urbana tiene internet con banda ancha (el % de IIEE secundaria rurales con ese mismo tipo de internet es de 46%).

En casa, según datos del INEI, el 60.6% de hogares en Lima cuenta con internet, mientras que en los hogares del resto urbano ese porcentaje llega a 41.3%. En los hogares rurales, los que tienen internet llegan apenas al 4.8%.

El Ministerio de Educación, la Dirección de Innovación Tecnológica en Educación y Perú Educa no pueden mantenerse al margen de una política de acceso a internet y a equipamiento básico para el aprendizaje a nivel de hogares, tanto a nivel de docentes como de estudiantes. En estos tiempos de aislamiento voluntario obligatorio, hay muchos estudiantes que van a encontrarse en total desventaja con respecto a aquellos que cuentan con internet domicilario y computadoras. Es cierto, a corto plazo hay que tener una estrategia que eche mano de todos los recursos mediáticos posibles, pero ya a puertas de Bicentenario y previendo cualquier otro tipo de evento que nos obligue a tener una próximo aislamiento en nuestras casas (3), esto debe cambiar drásticamente. Un camino podría ser el de retomar la estrategia de los telecentros y de los puntos de acceso a internet comunitarios. En gran parte por un tema de mercado, en el Perú dejamos la estrategia de las redes comunitarias y los telecentros asumiendo que el mercado de las telecomunicaciones y de los dispositivos móviles ya estaba cerrando ciertas brechas, lo cual se revela que no es cierto. Será muy difícil pensar una estrategia de enseñanza en línea, centrada en el docente y estudiantes, si ellos no tienen acceso a internet y equipamiento básico.

3. El tema de las competencias ¿digitales o TIC? en docentes y estudiantes. Operar, trabajar dentro, enseñar o aprender a través de una plataforma en línea implica necesariamente manejar ciertas competencias básicas, como el saber buscar información, saber procesarla, saber comunicarla y saber trabajar en equipo y remótamente (4). En estos tiempos que corren, tenemos que trabajar sobre la marcha. Tenemos que capacitar a los docentes a que puedan hacer lo mínimo indispensable desde sus casas y con el equipamiento y conectividad que tienen, para estudiantes que puedan sacarle el máximo provecho a esos contenidos digitales desde sus casas y con el equipamiento y conectividad que tienen.

Eso implica acompañamiento, recursos de reforzamiento de capacidades y competencias y construir sobre la marcha en base a ensayo/error. Otra vez, todo esto se encuentra sobre las espaldas de Perú Educa. El Minedu, como señalamos líneas arriba, no termina de entender para qué y por qué tiene una plataforma como Perú Educa, pero su papel es esencial. Allí donde no hay ejes articuladores entre estudiantes y docentes de instituciones educativas nacionales y privadas, podría tenerlas a través de dicho espacio. Más allá del desarrollo de las Competencias TIC o Digitales(5).

4. Los caminos del aprendizaje y de las evaluaciones. El aprendizaje en línea debe adaptarse a quien aprende allí. Debe poder funcionar en cualquier momento, debe adaptarse a los contextos. Debe ser inclusivo y accesible para todos. Eso implica repensar algunos presupuestos, como que el aprendizaje es en «tiempo real», cuando este podría darse en tiempo asíncrono. O que hay una misma ruta para aprender. ¿Podemos crear nuestro propio menú de aprendizaje? ¿Podría un estudiante aprender matemáticas e ir avanzando lo del siguiente grado? ¿No debería poder certificarse o ser evaluado o evaluada? Es cierto, existen muchos pedagogos y no les falta razón cuando dicen que todo es de acuerdo a la edad. Pero, justamente por ello, un estudiante podría ir aprendiendo de acuerdo a sus propios talentos y capacidades, con un acompañamiento remoto, sin que nadie le apure a aprender algo que requerirá, posiblemente, su propio ritmo.

Perú Educa debería poder liderar ese proceso. Plantear formas diversas para aprender que complementen lo que se trabajará en el aula y allí donde el aula no se de (por tiempos como los que vivimos), sugiera alternativas.

5. A modo de colofón

Debemos pensar en el corto plazo, en los chicos y chicas que no deben quedarse atrás y que tendrán que aprender en su casa. Y está bien. Que sirva esto también para repensar y relanzar Perú Educa, con miras a un mediano y largo plazo, sobre los puntos descritos. Que sea mucho más que un sistema de aprendizaje, y más bien verlo como el ecosistema de educación del país y que pueda estar dos pasos adelante frente a cualquier tipo de eventualidad.

Como se señaló líneas arriba, Perú Educa ya es una marca ganada. Relancémosla.

——

(1) Ver post de José Carlos Vásquez, de Fundación Telefónica sobre el aprendizaje en línea.

(2) Seguimos Educando es iniciativa de Educ.Ar, el portal digital de educación del gobierno argentino, relanzado con el gobierno de Fernández. En el portal del Plan Ceibal de Uruguay hay materiales para la familia, para la educación en casa, y también para el ocio con los niños y niñas.

(3) María Teresa Lugo, en un reciente webinar, nos advierte sobre la necesidad de los directores de estar preparados para eventualidades de ese tipo y de saber y poder trabajar con nuestros docentes. Ver Directores en acción en tiempo de coronavirus.

(4) Sugiero los últimos webinars realizados por Michele Bass sobre las competencias digitales en estudiantes y por Lea Sulmont sobre las competencias digitales en docentes.

(5) Equivalencia mía pero no sin crítica. Juan Lapeyre ha trabajado mucho para explicar de qué va la Competencia 28. El problema es comunicativo, pero no por ello menor. Si una competencia requiere una explicación y traducción, pierde en términos de poder, porque justamente tendremos que apelar a que alguien nos la traduzca. La competencia 28, nos dice Lapeyre, no es sobre competencias digitales y puede ser cierto, pero distintas conversas que he tenido con docentes de todo el país me señalan que se ha entendido lo contrario. Una competencia debería ser totalmente autoexplicativa y no debería requerir intermediarios. Si uno ve la descripción de Lapeyre para la Competencia 28 (competencias TIC), esta no difiere mucho de lo que plantea la Unión Europea y sus competencias digitales.

Texto original aquí.

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